ADAPTACION DE UN TEXTO TEATRAL

Después de publicar el artículo referente a la escritura de un texto dramático, me han escrito solicitándome algunas pautas para hacer una adaptación de textos ya escritos.
Como siempre, veamos primero cuál es la definición que da el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española al término:
ADAPTAR: Modificar una obra científica, literaria, musical, etc., para que pueda difundirse entre público distinto de aquel al cual iba destinada o darle una forma diferente de la original.
Vemos entonces que tenemos dos opciones. Una dirigida al publico ante el cual se va a representar y la segunda cuando se le da una forma diferente a la original, esto es si se trata de convertir un cuento, novela, poema, etc. a obra teatral. Esto nos plantea una interrogante muy especial: ¿el teatro se adapta, es decir muta a si mismo? O sea, el teatro ¿cambia a teatro?
Obviamente no, entonces ¿cómo podemos catalogar el trabajo de “peinado” (para utilizar la jerga teatral) que se le hace a un texto dramático?
Utilicemos un término que puede resultar difícil de manejar y este es “acomodar”, para lo cual usemos la segunda acepción que le da al término el Diccionario de la Lengua Española: Disponer, preparar o arreglar de modo conveniente.
Ahora como que en algo se compuso la cosa.
Y vemos que es más fácil dar a entender lo que queremos hacer con el texto.
1º Le cambiamos de género, en ese caso, la adaptación se consagra a expresar el espíritu o sustancia de una obra original distinta al drama.
2º Le acomodamos ciertas cosas en caso de que ya se trate de un texto dramático, y ahí dijéramos que no estamos adaptando nada, sino simplemente “acomodandolo” para que la obra resulte más digerible por el público.
Para ambas opciones, necesitamos indefectiblemente del conocimiento de la dramaturgia.
Vamos al primer caso; la adaptación.
La adaptación es una respetuosa recreación para el teatro de un original de otro género literario. La experiencia ha enseñado que el adaptador siempre tropieza con dificultades de interpretación, cuando se encuentra, con un autor no dramático; Dichos problemas estarían dados por la substancia o el espíritu, para verter de otro género a género dramático.
El acercamiento y la percepción de la substancia o espíritu de una obra es una dificultad cuya solución está dada por la sensibilidad del adaptador, sin embargo, el adaptador debe evitar incluir asuntos o percepciones ajenas al autor original.
Y esto es importante por cuanto el adaptador no debe pretender escribir “otra” obra, sino cambiarle el formato (para utilizar un término actual).
Hagámoslo con un ejemplo, para lo cual usaremos un cuento hindú que se llama “Sigue Adelante”, obviamente no lo vamos a utilizar todo, sino una parte.

“Un leñador estaba en el bosque talando árboles para aprovechar su madera, aunque ésta no era de óptima calidad. Entonces vino hacia él un anacoreta y le dijo:
-Buen hombre, sigue adelante.
Al día siguiente, cuando el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se disponía para emprender la dura labor de la jornada. Recordó el consejo que el día anterior le había dado el anacoreta y decidió penetrar más en el bosque. Descubrió entonces un macizo de árboles espléndidos de madera de sándalo. Esta madera es la más valiosa de todas, destacando por su especial aroma.
Transcurrieron algunos días. El leñador volvió a recordar la sugerencia del anacoreta y determinó penetrar aún más en el bosque. Así pudo encontrar una mina de plata….”

Hagamos entonces la “adaptación teatral” de este cuento:
Aclaración previa:
Este trabajo no comienza aquí ya que hay un preámbulo, el mismo que he omitido ya que sería muy largo el ejemplo, por tal razón aparece un narrador sin que se sepa de dónde salió.
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LEÑADOR.- (APARECE CON UN ATADO DE LEÑA A LA ESPALDA) ¡Mujer, ya estoy de vuelta!
ESPOSA.- ¿Es todo lo que has conseguido?
LEÑADOR.- (DESCARGANDO EL BULTO AL SUELO) Si, y vengo muy cansado, no sé que va a ser de nuestra vida con sólo este ingreso.
ESPOSA.- Pues tendremos que resignarnos, ya muchos años lo hemos hecho.
LEÑADOR.- Ojalá yo pudiera pensar como tú y que no me importe tu bienestar o el de los chicos.
ESPOSA.- ¿Qué puedes hacer entonces?
LEÑADOR.- ¡Cortar el doble de leña! Eso voy a hacer... (SALE.)

LA ESPOSA SE RETIRA FUERA DE ESCENA. VEMOS ENTONCES AL LEÑADOR DESCANSANDO Y A SU COSTADO SU HACHA Y UNAS CUANTAS PIEZAS DE LEÑA. INGRESA UN ERMITAÑO.

ERMITAÑO.- ¿Cansado de la labor diaria?
LEÑADOR.- Cansado y decepcionado.
ERMITAÑO.- ¿Por qué?
LEÑADOR.- Todos mis esfuerzos parecen inútiles. Me mato cortando leña y lo que me dan no alcanza para mantener decorosamente a mi familia, siempre estamos con las justas.
ERMITAÑO.- Hijo, sigue adelante.
LEÑADOR.- ¿Adelante, adonde?
ERMITAÑO.- No te quedes solo en un punto. Tú aspiras a un ideal, no te detengas en tratar de alcanzarlo.
LEÑADOR.- Tú que eres un maestro, dime, ¿cómo puedo lograrlo?
ERMITAÑO.- No te quedes donde estás, adelante hijo mío, adelante. (SALE)
LEÑADOR.- ¡Valiente maestro es este que no me aclara del todo las cosas! Me dice adelante, pero no adonde... sólo tengo el bosque ante mí... (PAUSA) pero hay que reconocer que es un hombre sabio, avanzaré dentro del bosque. (SALE Y REINGRESA ALEGRE SIN CARGA SOLO CON SU HACHA) ¡Mujer, ya estoy de regreso, mira!
ESPOSA.- (VE LA BOLSA DE DINERO QUE TRAE EN LA MANO) ¿Y eso?
LEÑADOR.- ¡A que ni te lo imaginas! Me encontré con un ermitaño, un hombre sabio que es considerado un maestro en la región, él me consoló y me sugirió que para lograr mis metas avanzara. Le hice caso y me interné en el bosque, y ni te imaginas lo que encontré:
ESPOSA.- Tienes razón, ni me lo imagino.
LEÑADOR.- Encontré árboles de sándalo. Tú sabes lo que cuesta el sándalo. Cargué todo lo que pude, lo llevé al pueblo y mira (LE ENSEÑA LAS MONEDAS) ¡Lo vendí todo, y a muy buen precio!
ESPOSA.- ¡Bendito sea ese hombre sabio!
LEÑADOR.- Pero hay algo que he venido pensando en el camino a casa. Primero, por qué no me habló de esos árboles de sándalo. Y segundo, si él sabía que estaban ahí, por qué me lo dijo a cambio de nada.
ESPOSA.- Si, es extraño, nadie hace o da algo a otro por nada... y dime, ¿te han pedido más madera?
LEÑADOR.- ¡Claro que me han pedido! Y mañana voy a cortar el doble, aunque me rompa la espalda cargándola. Ven, vamos a comer que ya está oscureciendo y mañana quiero levantarme mas temprano. (SALEN LOS DOS)
NARRADOR.- Y al día siguiente cuando ya caía la tarde, regresó el leñador a su casa, pero había sucedido algo, no traía su hacha sino otra herramienta.
LEÑADOR.- (ENTRANDO CON UN PICO) ¡Mujer, ven, esto no lo vas a creer!
ESPOSA.- (INGRESA APURADA Y NOTA QUE NO TRAE EL HACHA) ¡Voy, voy! ¿Y tu hacha?
LEÑADOR.- La vendí. Ya no la necesito.
ESPOSA.- (COLERICA) ¿Y desde cuando se corta leña con un pico?
LEÑADOR.- Yo sé que no se corta leña con un pico.
ESPOSA.- ¿Entonces, por qué has vendido el hacha?
LEÑADOR.- Todo tiene una explicación.
ESPOSA.- Y más te vale que sea buena. O acaso crees que con el dinero de la venta del sándalo viviremos eternamente.
LEÑADOR.- Es evidente que tú no te das cuenta. Te explico: cuando me iba en la mañana, me puse a reflexionar en el comportamiento del maestro, y como te dije ayer, porqué no me había hablado del bosque de sándalo, y me dije: si no me habló nada del bosque es porque hay algo más allá, y como me había recomendado que avanzara, pues avancé.
ESPOSA.- ¿Y?
LEÑADOR.- Pues que ya no corté ni una rama de sándalo.
ESPOSA.- Y claro, no se te ocurrió otra idea mejor que la de vender el hacha.
LEÑADOR.- Te equivocas. Porque si tenía el hacha conmigo.
ESPOSA.- Y no me dirás que por arte de magia se transformó en un pico.
LEÑADOR.- Cierto...
ESPOSA.- (LO CORTA) No te lo creo.
LEÑADOR.- Digo que cierto, que no te diré que por arte de magia se transformó, porque no fue eso lo que pasó.
ESPOSA.- ¿Entonces?
LEÑADOR.- Si me dejas continuar lo sabrás.
ESPOSA.- Bien, a partir de ahora no diré nada.
LEÑADOR.- Y avancé, y llegué a una mina de plata, y empecé a excavar y saqué tanta plata como pude cargar y la vendí en el pueblo con este resultado, mira: (LE MUESTRA EL DINERO).
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Como se puede apreciar, ya no es un cuento sino una obra teatral, pero mantenemos la esencia original y sólo le hemos dado forma dialogada, aquí no estamos cambiando nada ni introduciendole otros textos o ideas diferentes a la de la narrativa original.
Acomodar (o peinar) un texto, presupone el conocimiento de varios factores:
• Dramaturgia.
• Redacción y ortografía.
• Conocimiento cabal de la obra, el autor y el mensaje de la misma.
Con estos tres puntos ya podemos empezar a trabajar, para lo cual vamos a seguir los siguientes pasos:
• Leer el texto tantas veces sea necesario para comprenderlo a cabalidad
Tener claro el mensaje o la premisa del mismo.
• Analizar el reparto de personajes.
• Analizar las secuencias de las escenas.
• Realizar una posible eliminación o adición de personajes.
• Realizar posibles eliminación o adición de escenas.
• Realizar eliminación modificación o adición de diálogos
• Realizar una reescritura total final.
Tomemos para el caso como ejemplo la obra “El enfermo imaginario” de Moliere, e igual que anteriormente sólo una pequeña parte del texto.

ESCENA PRIMERA

ARGAN, SOLO EN SU ALCOBA Y SENTADO A UNA MESA, AJUSTA CON GUITONES LAS CUENTAS DEL BOTICARIO. CONVERSANDO CONSIGO MISMO PLATICA DE ESTE MODO:

ARGAN. Tres y dos cinco, y cinco, diez, y diez más, veinte...Tres y dos cinco. "ltem, el día 24, una ayuda estimulante, preparatoria y emoliente, para ablandar, humedecer y refrescar las entrañas del señor." Lo que más me agrada de Fleurant, mi boticario, es su cortesía: "Las entrañas del señor, seis reales." Pero eso no basta, amigo mío: a más de correcto, es preciso ser razonable y no desplumar a los pacientes. ¡Seis reales por una lavativa!... Ya sabéis cuánto me satisface complaceros; pero como en ocasiones anteriores me las habéis cobrado a cuatro reales, y en lenguaje de boticario cuando se dice veinte hay que entender diez, pongamos dos reales... "Item, en el mismo día, según prescripción, una buena ayuda detersiva, compuesta de catalicón doble, ruibarbo, miel rosada y otros, para barrer, lavar y dejar limpio el bajo vientre del señor, seis reales." Con su permiso, abonaremos sólo dos. "Item, en el mismo día anochecido, un jarabe hepático, soporífero y soñoliento, destinado a dormir al señor, siete reales." De esta partida no me puedo quejar, porque, en efecto, dormí a pierna suelta... "Item, el día 25, una excelente pócima purgante, corroborante, compuesta de casis fresco, sen levantino y otros, según receta del señor Purgon, destinada a expulsar y evacuar, la bilis del señor, dieciocho reales." ¡Ah, mi señor Fleurant, esto es ya una burla! Hay que tener consideración con los enfermos, de los cuales vivís; y como el señor Purgon no os habrá ordenado que pongáis dieciocho reales, cargaremos tan sólo doce, si no os molesta. "Item, en el mismo día, una poción anodina y astringente, para procurar reposo al señor, seis reales." Bien... "Item, el día 26, una ayuda carminativa para expulsar las ventosidades del señor, siete reales." Tres, señor Fleurant. "ltem, la misma ayuda, repetida por la tarde, siete reales." Tres... "Item, el día 27, un preparado enérgico, para estimular la expulsión y limpiar de males humores al señor, doce reales." Doce... Celebro que hayáis razonado en esta ocasión. "Item, en el día 28, una toma de suero clarificado y azucarado, para dulcificar, lenificar, atemperar y refrescar la sangre del señor, veinte." Diez... "Item, una poción cordial y preservativa, compuesta de doce gramos de bezoar, jarabes de limón y granada y otras hierbas, según prescripción, veinte reales." ¡Poco a poco, señor Fleurant!... ¡Abusando de este modo, no habrá nadie que quiera estar enfermo!... Conformaos con doce reales... Tres y dos cinco, y cinco, diez, y diez, veinte... Doscientos veintitrés reales, cuarenta céntimos y treinta maravedises. Resulta, pues, que en el mes corriente he tomado... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y nueve medicinas; más una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once y doce lavativas; mientras que en el mes anterior fueron doce medicinas y veinte ayudas. ¡Ahora me explico por qué no me encuentro este mes tan bien como el pasado! Se lo diré a Purgon para que me regularice el tratamiento... ¡A ver! Que se lleven todo esto de aquí...

Y esta es nuestra versión:

ESCENA 1:

JUVENAL, SOLO EN SU ALCOBA Y SENTADO A UNA MESA, AJUSTA LAS CUENTAS DEL CURANDERO. CONVERSANDO CONSIGO MISMO, PLATICA DE ESTE MODO:

JUVENAL.-Tres y dos cinco, y cinco, diez, y diez más, veinte... el día 24, un purgante, seis soles." Pero eso no basta, amigo mío: a más de correcto, es preciso ser razonable y no desplumar a los pacientes. ¡Seis soles por un purgante!... Ya sabes cuánto me satisface pagarte; pero como en ocasiones anteriores me lo has cobrado a cuatro soles, y la vida está cara y todo sube, pongamos dos soles... en el mismo día, un jarabe a base de valeriana para dormir, seis soles." Bien... el día 26, un emoliente para expulsar las ventosidades, siete soles." siete soles." No, sólo tres; el día 27, un preparado enérgico, para estimular la expulsión y limpiar de males humores, doce soles." Doce... menos mal que esta vez si cobra lo justo, total: Doscientos veintitrés soles, cuarenta céntimos. Resulta, pues, que en el mes corriente he tomado... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y nueve medicinas; más una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once y doce enemas; mientras que en el mes anterior fueron doce medicinas y veinte enemas.. ¡Ahora me explico por qué no me encuentro este mes tan bien como el pasado! Se lo diré a Florián para que me regularice el tratamiento... ¡A ver! Que se lleven todo esto de aquí...
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Se aprecia que se han hecho varios cambios: Primero los nombres de los personajes para adaptarlos a nuestra localidad (Perú), los términos lavativa por enema y los nombres de ciertos preparados y componentes de la farmacopea antigua (estamos hablando del siglo XVII), la moneda, reales por soles, y se han eliminado varios párrafos para darle agilidad al monólogo.
A muchos les parecerá sencillo, y en verdad lo es si se siguen las pautas enunciadas anteriormente en cuanto a dramaturgia, como referente a lo aquí presentado.
¿Comenzamos?

¡COMO PASA EL TIEMPO!

Efectivamente, ¡cómo pasa el tiempo!
Hace exactamente un año, abrí este blog para compartir con ustedes lo que mi experiencia ha ido acumulando durante cuarenta años.
Y que gratificante ha sido recibir la visita de mas de veinte mil lectores, y a la vez que honor para mi el saber -por los comentarios recibidos- que estas modestas líneas han ayudado a muchos apasionados al teatro como yo, a desarrollar mejor su trabajo en el escenario.
Eso merece un agradecimiento especial.
Y el compromiso de mejorar este medio de comunicación con ustedes, para lo cual solicito su colaboración haciéndome llegar sus comentarios y sugerencias.
A veces es un poco complicado escoger los temas a tratar de tal manera que sean atractivos y relevantes, por eso si tú amigo lector tienes una inquietud acerca de un tema determinado, házmelo saber y lo abordaremos aquí, entre tachos y bastidores.

COMO ESCRIBIR UNA OBRA DE TEATRO

Una obra de teatro, no es enteramente la verdad, o no es una obra de teatro..
Alfonso Paso
(Dramaturgo español)

En varias oportunidades me han pedido que les dé alguna fórmula para escribir un texto teatral, a veces me han dado a leer algunos y me preguntan ¿qué le parece?
Generalmente trato de ser lo más imparcial posible y darle una opinión y algunas sugerencias acerca de cómo mejorar la escritura de su texto.
Motivado por eso, incluyo esta pequeña guía de escritura dramática, para intentar solucionar algunas interrogantes al respecto.

La definición que nos da el diccionario del término “Dramaturgia” es: Arte de escribir una pieza dramática.

Aclarando un poco más el panorama: Arte de escribir una historia factible de ser representada teatralmente. Esto es lo que la diferencia del cuento o la novela, en este sentido, al que escribe obras de teatro se le denomina Dramaturgo.

Pero ¿qué es drama?

La respuesta es simple: La representación de un conflicto. Si en la historia narrada, no lo hay, no es una pieza dramática y carece de todo interés. Pero también debemos aclarar algo que es motivo de confusión repetidamente: el término drama se refiere a la representación teatral, no a su carácter. Aquí confundimos muchas veces drama con un suceso triste o potencialmente abrumador.
El drama se divide en comedia y tragedia. La comedia nos presenta conflictos que terminan generalmente en forma festiva o inusitada, en cambio la tragedia es más seria y su temática termina siempre en un desenlace fatal.
Vamos a revisar ciertos conceptos antes de meternos de lleno a escribir nuestra obra teatral.
Una obra esta dividida en actos y éstos a su vez en cuadros y los cuadros en escenas:
Un acto tiene una duración de entre veinticinco a treinta minutos, y aunque la mayoría de las actuales son de un acto, las clásicas suelen serlo de tres y hasta de cuatro actos de media hora cada uno en promedio. Los actos se separan mediante la cerrada de telón y con un intermedio de cinco a diez minutos generalmente.
Un cuadro es una especie de acto corto y se marca el siguiente cuadro mediante un apagón o una música. Normalmente se desarrolla en un ambiente diferente, y se indica por medio de un cambio de escenografía esto distingue la división entre cada cuadro.
La escena depende de la entrada y salida de los personajes que intervienen y su duración es menor que la de un cuadro.
Al igual que en la narrativa, en las obras dramáticas existen personajes, seres creados por el dramaturgo, que cobran vida al momento del montaje, ellos dicen sus parlamentos y, a través de sus palabras, nos cuentan la historia.
Básicamente, pueden considerarse cuatro tipos de personajes:

1.- El Protagonista:
Es el personaje principal, el más importante.
Es quien representa a una de las fuerzas que normalmente existen en la obra dramática, y que se encuentran en conflicto. Es el personaje al que se suele llamar “el bueno” Es un personaje con el cual el público se identifica, al presenciar la obra.

2.- El Antagonista:
Es también un personaje importante, y representa la fuerza opositora, está en contra de que el protagonista logre sus fines. Dicho de un modo familiar, el antagonista es “el malo” de la historia. Generalmente, no estamos de su lado, no queremos que triunfe.

3.- Personajes Secundarios:
Son aquellos que no representan una de las dos fuerzas en conflicto, sino que dan su apoyo a una de ellas. Esto no quiere decir que el término “secundarios” les resta importancia, lo que pasa es que no son los directamente implicados en el conflicto, pero su presencia es esencial

4.- Personajes Alegóricos:
Constituyen la representación de cosas abstractas, son personajes simbólicos, a los que se les dan las características de aquellas cosas a las que representan; por ejemplo, La Naturaleza, o El tiempo, etc.

Los parlamentos son los textos o párrafos que dicen los actores. Estos parlamentos pueden estar expresados mediante un diálogo -una relación de dos personas que se comunican, en la que una habla y la otra le escucha y viceversa- o mediante un monólogo, en el que una persona habla para sí mismo. Distinto de esto es el aparte, en el que un personaje habla como pensando en voz alta y que los demás personajes no lo escuchan, es como si hablara nada más que para el público.
Las acotaciones, son las indicaciones que hace el autor acerca de cómo debe de realizarse el montaje, forma de hablar de los personajes o movimientos de éstos. Generalmente van entre paréntesis y en mayúscula.
Otro punto importante a considerar es la “credibilidad” del personaje. El autor debe darles vida, corporeidad, claro que sólo en el papel, pero si no lo hace, ni el actor ni el director sabrán interpretarlo adecuadamente. Para esto es necesario utilizar el “Estudio tridimensional del personaje”, esto es, el personaje analizado desde tres ángulos: físico, social y sicológico.
Veamos:

ESTUDIO CUADIMENSIONAL DEL PERSONAJE

ASPECTO FISICO:

1. Raza, Sexo y edad.
2. Altura y peso aproximado, contextura.
3. Color del cabello, ojos y piel.
4. Rasgos fisonómicos, detallar su retrato.
5. ¿Tiene algún defecto o anormalidad física?
6. ¿Cómo es su voz, tiene alguna característica especial?
7. ¿En qué estado de salud se encuentra?
8. ¿Cómo se viste habitualmente?
9. ¿Cómo camina, cuál es su postura habitual, tiene algún gesto o tic?

ASPECTO SOCIAL:

1. Nacionalidad.
2. ¿En qué país vive?
3. ¿En que ciudad o pueblo vive? Aspecto de su casa.
4. Estrato social al que pertenece.
5. Lugar que ocupa en la colectividad.
6. Sociabilidad, ¿Está de acuerdo con el medio que le rodea?
7. Ocupación. ¿Está de acuerdo con su trabajo?
8. Educación. Cantidad y calidad.
9. Vida familiar, relación con sus padres.
10. Estado civil, relaciones familiares.
11. Estado financiero. ¿Le alcanza para vivir?
12. Religión. ¿Es creyente, convencido o indiferente?
13. Viajes. Lugares en que ha vivido.
14. Ideas políticas. ¿Pertenece a algún partido político, por qué?
15. Pasatiempos. ¿Qué hace en su tiempo libre?
16. Aficiones deportivas.

ASPECTO PSICOLOGICO:

1. Vida sexual. ¿Le ha creado algún problema?
2. Las normas morales por las que se guía, ¿corresponden a su religión?
3. Actitud hacia la vida, filosofía personal.
4. ambiciones, ¿Qué espera conseguir, cual es su objetivo vital?
5. Contratiempos y desengaños. ¿De qué índole?
6. ¿Es sanguíneo, colérico, melancólico o flemático?
7. Complejos e inhibiciones. ¿Qué los ha motivado?
8. Carácter: Extrovertido, introvertido, teorico, estetico, etc.
9. ¿Alguna anomalía psicopática como fobia, alucinación, manía?

ASPECTO TEATRAL:

1.- ¿En qué parte de la obra aparece el personaje
2.- ¿Qué hace el personaje dentro de la obra?
3.- ¿Qué siente hacia los demás personajes, qué sienten ellos por él
4.- ¿Cuál es su relación con el personaje protagónico?
5.- ¿Qué objetivos persigue y que medios emplea para lograrlos?
6.- ¿Daña o beneficia a alguien con sus actos?
7.- ¿En qué forma se realizan los cambios de sentimientos?
8.- Realizar una biografía del personaje hasta antes de salir a escena.

Con esta pauta, nuestro personaje será bastante “real”.
Entremos, entonces, a la parte literaria en sí, pero antes de empezar, es necesario tener en cuenta ciertos detalles gramaticales:

Una coma nos da un tiempo cortísimo para cambiar la entonación del texto, un punto, un silencio más prolongado, es aquí donde habla el otro personaje.
Tres puntos representan un texto cortado por el actor que representa al antagonista o viceversa
Una pausa representa un silencio breve, esta se marca como una acotación, indicando si es una pausa corta o larga, también como acotación va el silencio prolongado.
No olvidemos tampoco los signos de admiración y de interrogación. Son muy importantes, así como las figuras retóricas, nos ayudan a darle variedad a nuestra escritura.
Ahora que sabemos la forma en que se divide una pieza teatral, y conociendo lo necesario de gramática. ¿Estamos listos?
Casi, casi...
No quiero seguir sin antes advertir lo importante que es el conocimiento de factores conexos a la trama. Me explico: si en la obra se tratan asuntos médicos, es importante estar al corriente de todos los aspectos técnicos de la medicina; las palabras que normalmente usa un médico, ya que ellos hablan una jerga especial, lo relacionado con el instrumental, los medicamentos, etc. Lo mismo si se trata de temas legales, aquí la cosa se complica un pòquito mas, por cuanto los abogados utilizan términos antiguos y en muchos casos retóricos, como el famoso "otro si digo" cuando se trata de añadir alegatos a un expediente, igual sucede con temas religiosos o políticos.
Con este conocimiento, se logrará hacer más creible al personaje, haciendo que se exprese en forma mas natural, ya que generalmente un médico no habla de "operarlo de la garganta", sino de "practicarle una laringotomía".
¿Quedó claro?

Veamos la segunda parte:
En la estructura dramática se sigue el esquema de:

• Presentación.
• Trama.
• Conflicto.
• Clímax.
• Desenlace.

Ahora, tomemos en cuenta un punto que sirve a los intereses de nuestro drama a escribir: El Triangulo Argumental.
En toda obra dramática debe haber un protagonista, un antagonista y un objetivo.
Este alguien, busca o pretende algo al cual se le opone otro.
Por ejemplo: Romeo y Julieta (protagonistas) pretenden casarse (objetivo) pero se opone la familia (antagonistas).

Sin embargo, para darle fuerza a estos tres puntos del Triangulo Argumental, es necesario tener claramente definido el “por qué” de cada uno, o sea el porqué de las cosas, Lajos Egri, llama a esto la premisa. Si no tenemos clara la premisa de nuestra obra no podremos avanzar mucho.
Entonces nos planteamos una pregunta que siempre funciona como base para nuestro “conflicto”:

• ¿Qué pasaría si…”

Aquí, las posibilidades de respuesta son infinitas y de ellas salen los temas para nuestra obra dramática.
Voy a utilizar algunas preguntas que han servido de base para obras que he escrito:

• ¿Qué pasaría si, estoy en la disyuntiva, ante una enfermedad incurable, de sopesar que me sale más barato, un tratamiento a largo plazo o un entierro? (Jaque Mate)
• ¿Qué pasaría si, un sindicalista va a un mitin, pero entre los policías encargados de la represión del mismo está su hijo? (El mitin)
• ¿Qué pasaría si, después de la destrucción del cementerio por un terremoto, una mujer se lleva a casa el cráneo de su padre, pero los hermanos también se lo reclaman? (Domingo por la mañana)

Una vez que se tenga esto bien claro, ya nos podemos aventurar a escribir nuestro drama.
Y para darle inicio, tenemos varios métodos, Enumeraré los cuatro más usuales que propone Juan Rivera Saavedra:

• A partir de un conflicto específico
• A partir de una resolución
• A partir de que el protagonista logra llegar a un punto decisivo en su vida.
• A partir de que algo vital en la vida del protagonista, está en peligro.

Además, es necesario para una buena escritura, (al margen de la cuestión ortográfica):

• Esbozar el argumento completo
• Esbozar los caracteres.
• Intercalar escenas de humor para bajar la tensión.
• Evitar ser muy retórico en los diálogos, mucho palabreo cansa al espectador.
• Utilizar la  imaginación, pero sin salirse de lo lógico, caso contrario el público no "se creerá" lo que ve.

Con estos datos ya podemos lanzarnos a escribir nuestra “opera prima”, y como complemento a esto yo recomiendo:

• Práctica, mucha práctica.
• Leer el texto tantas veces sea necesario, para corregirlo, aunque sea en una coma.
• Leerlo y realizar una posible eliminación o adición de personajes o escenas.
• Una lectura mas para realizar eliminación, modificación o adición de diálogos
• Realizar una reescritura total final.

La experiencia me ha demostrado que no hay fórmula mágica para escribir una pieza teatral, pero al menos, lo consignado en estas líneas ayudan mucho.