COMMEDIA DELL’ARTE

Hay un hecho muy curioso que se ha repetido varias veces en la historia del teatro: cuando la calidad de la literatura dramática decae, surge un teatro más popular, con menos pretensiones estéticas. Roma, no fue capaz de entender a cabalidad el teatro griego y lo reemplaza por los mimos y las pantomimas. A mediados del siglo XVI, Italia vuelve a pasar por ese estado de cosas a raíz de la decadencia del teatro erudito que había aparecido con el Renacimiento.
Este genero surgido recibe múltiples nombres: comedia bufonesca, histriónica, comedia de mascaras, comedia improvisada, comedia italiana y muchas mas, pero al final quedo como comedia del arte (commedia dell’arte en italiano) por ser representada por artistas profesionales que vivían del teatro.
Durante el medioevo, las representaciones teatrales las hacían aficionados, estudiantes o cofradías religiosas. No olvidemos que el teatro medieval es esencialmente religioso. Al aparecer la comedia del arte, aparece también una organización mas elaborada de actores preparados en lo técnico, mímico, vocal y acrobático y con un cierto nivel cultural. Sin embargo muchos de estos actores ya habían representado obras escritas con anterioridad, mas ahora solo escribían el argumento general, esquemático, el dialogo y la mímica se improvisaba en escena.
Pero no se crea que esa “novedad” incluya también a los temas. Se ha llegado a encontrar que la gran mayoría estaban basados en farsas muy antiguas, incluso obras de Plauto y Terencio.
Las tramas, eran a menudo transformaciones de la comedia clásica, realizada con múltiples intrigas. así, por ejemplo, en el argumento de “Los tres cornudos” A ama a B, que a su vez es amada por C y por D; F es amada por G, pero G ama a H y es correspondida; H es amado por I quien a su vez es amada por K. Simple ¿no?
La forma como se desenvolvían estos enredos es por demás simple y a veces pueril con el agravante de sustituciones, malentendidos, disfraces que no engañan a nadie, y otros recursos.
El vestuario de esas farsas, tenía su equivalente en el nuevo estilo. Así, entre el traje del “mimus centunculus” hecho de fragmentos multicolores, había una relación con el traje de Arlequín y que la ropa del “mimus albus” todo de blanco, se correspondía con el traje de Polichinela.
Sin embargo, no podemos hablar de personajes sino de máscaras, y las principales eran:
Pantalón.- O Pantalone, la etimología de su nombre veneciano no es importante. Mas importante es que al principio fue una mascara semejante a una del teatro romano clásico. Mercader, rico, es un viejo avaro, rezongón, sórdido, enemigo de los muchachos, pero enamoradizo de las jóvenes bellas. Ridículo, siempre burlado y robado. De figura angulosa, nariz ganchuda, barba piocha y zapatos de punta levantada.
El Doctor.- Es un abogado bruto e incompetente, mentiroso y amante de los latinajos en los que se expresa, aunque a veces lo hace en dialecto boloñés. Viste la toga negra y sus facciones son angulosas y toscas.
El Capitán.- El típico pedante, fanfarrón y patán, caracteriza la tosquedad del militar torpe y prepotente.
Brughella.- el clásico bufón heredero de los zanni de la comedia clásica (recordemos a Plauto y sus obras) aparece vestido de blanco con rayas verdes. Urdidor de tramas es el famoso criado pícaro que subsiste hasta nuestros días como el mayordomo entrometido.
Arlequín.- O Arlecchino. Grosero, desvergonzado, perezoso, burlado y apaleado con frecuencia. Su traje blanco, a fuerza de remiendos, deviene en el popularmente conocido de rombos de colores. Su mascara es la típica del payaso primitivo.
Polichinela.- es el vago consuetudinario. Todo le pasa y es capaz de hacer de todo. Es la representación cómica del abandono y de los males que de éste resultan.
Estos personajes, herederos de los antiguos zanni o bufones, tienen sus gemelos. Mencionemos sólo algunos: Truffaldino, Tabarrino, Scapino (el favorito de Moliere) Giacometto, Burattino, Francatrippa, Bufetto, Traccagnino, Finocchio,Tartaglia, Scaramuccia y muchos otros más.
Entre las mujeres que hacían de pareja de Brughella y Arlequín, están Franceschina, Smeraldina, Pasquetta, Turchetta, Ricciolina, Corallina y la archiconocida Colombina.

Pero, ¿Qué tan difícil era representar un “personaje” con el rostro cubierto por una mascara?
No todos lo hacían. Los Enamorados llevaban en rostro descubierto, por lo que tenemos que en el caso del resto, la expresión era totalmente corporal. Esto se ve apoyado, por una característica muy importante de los actores de esa época: la acrobacia. El entrenamiento actoral era muy exigente y completo en ese aspecto. Hubo un actor que a sus ochenta y tres años, era capaz de dar una cachetada con la planta del pie y Vicentino como Arlequín, ejecutaba un salto mortal con un vaso lleno de vino sin derramar una gota. A esto se sumaba el dominio de varios instrumentos musicales que ejecutaban mientras actuaban.
Posteriormente, los avances técnicos del siglo XVII impulsaron los trucos mecánicos y maravillas escenográficas con efectos como el de una mesa servida que se elevaba por los aires dejando a los comensales sin poder probar bocado, o cuando descendía Arlequín, disfrazado de Mercurio, desde las nubes montando un águila de cartón gigantesca.
Cada actor tenía su “repertorio” de frases hechas que eran siempre las mismas y que servían para “armar los diálogos” en base a la trama acordada de antemano. Y entramos a un tema muchas veces criticado: la ligereza y obscenidad de las tramas.
Gran parte de la comicidad de la commedia dell’arte se basaba en los dobles sentidos, su lenguaje vulgar y las representaciones de hechos considerados indecentes. Es que en el siglo XVII, a la comedia no se le consideraba como un reflejo de la vida cotidiana, sino como algo artificial que podía ponerse al margen de las leyes y de las normas morales.
Obviamente, esto ocasionó reacciones entre los moralistas y reformadores católicos, combatiendo a los cómicos de forma a veces abusiva y brutal, ocasionando que se volviera a considerar como infamante el oficio teatral.
Sin embargo, hubo conciliadores y espíritus permisibles a la comedia, con la condición de que se moderara el tono de sus argumentos y vocabulario. Por su parte, los actores también se impusieron límites y esgrimieron una frase –que según se cuenta fue arrancada al abate Jules Santeul casi por la fuerza- como justificación a su trabajo y que se convirtió en divisa de la comedia: “Castigat ridendo mores” (Enmienda las costumbres riendo).

Dicho lo anterior, podría considerarse a la commedia dell’arte como un espectáculo netamente popular, y hasta populachero, ya que no fue un fenómeno literario ni poético.
Pero, su importancia radica en que en una época de decadencia dramática se prescinde del autor para encomendarle el trabajo exclusivamente al actor, algo que por imposible, motivó su fracaso
De esto sacamos una enseñanza positiva, partiendo de su denominación dell’arte, se revalora el arte del actor. Fueron grandes improvisadores, pero de ninguna manera unos improvisados. Fueron los primeros en propugnar una preparación lenta y metódica en diversas disciplinas que, con el transcurso del tiempo, sentaron las bases del actor actual. Fueron los antecesores de Stanislavsky y Grotowski.
El 25 de febrero de 1545 se firma en Padua por primera vez en la historia y ante notario un contrato profesional con los derechos y deberes de actores de una compañía del Arte Della Commedia , naciendo así ese día el teatro y el actor profesional.
Con el tiempo, la mascara desapareció pero quedó la tipología clásica, el personaje estereotipado que hasta hoy usamos. Se transformó de máscara de la commedia dell’arte a personajes de la comedia nueva actual.
Les dejo un video de un grupo español que hace Commedia dell'arte, y que está bien logrado.
Disfrútenlo.
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